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Campeonatos

Ha comenzado a disputarse el Mundial Femenino de Ajedrez en Teherán (Irán), descafeinado y rodeado de polémica (http://tehran2017.fide.com/)

La actual campeona del Mundo, la china YIFÁN HOU se ha negado a jugar debido al formato impuesto por la Federación Internacional para este campeonato: las eliminatorias a dos partidas entre todas las participantes, incluyéndola a ella.

La vigente campeona del mundo defiende que el Mundial Femenino debe tener el mismo formato y las mismas reglas que el Campeonato del mundo absoluto, es decir, un torneo de candidatos previo en el que vencedor reta al vigente campeón en un duelo largo a varias partidas (como ocurrió entre Karjakin y Carlsen). Ante la negativa de la Federación Internacional, Yifan Hou ha renunciado a defender su título. En el pasado Campeonato de Gibraltar, Yifán Hou se dejó ganar en la última ronda en protesta contra los organizadores, ya que sospechaba que los emparejamientos habían sido manipulados para que ella se enfrentase a 7 mujeres y sólo a 3 hombres, cuando la mayoría de participantes eran masculinos.

Además, la anterior campeona del Mundo, la ucraniana MARÍA MUZYCHUK, junto con otras jugadoras, como la campeona argentina y la estadounidense, también se han negado a jugar, pero por otros motivos: la obligación impuesta por Irán a todas las jugadoras para disputen las partidas vistiendo velo.

Recordemos que en Irán, el ajedrez estuvo prohibido hasta finales del siglo XX, cuando el ayatolá Jomeini sentenció que “El ajedrez es un juego diabólico que perturba la mente de quienes lo practican” provocando el exilio de los jugadores que había en el país. Hoy, con gran esfuerzo, las jugadoras iraníes son unánimemente alabadas por su labor y por el fomento del ajedrez, como la campeona de ese país, la Gran Maestra de 19 años SARA KHADEM (en la foto), que ha pedido que se acuda a jugar a su país en apoyo al ajedrez femenino en Irán.

Como se concluyó en el I Congreso Internacional por la Igualdad de las Mujeres en el Ajedrez, celebrado en 2016 en Vitoria, una educación igualitaria entre niños y niñas es la máxima prioridad para conseguir esa igualdad. Pero también desde las Federaciones nacionales e internacionales es indispensable que se hagan esfuerzos para que rijan las mismas reglas, independientemente de que un campeonato de ajedrez lo jueguen hombres o mujeres, para que en un futuro, esperemos que no muy lejano, no estemos diferenciando entre Campeonatos masculinos y femeninos y hablemos solamente de Campeonatos absolutos, en los que, por qué no, podamos ver una final entre un Carlsen y una Yifán Hou.

Pedro M. Vicente (Profesor de ajedrez)

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Campeonatos

El 29 de noviembre de 1927 el aspirante al campeonato del mundo, Alekhine, daba la sorpresa en Buenos Aires venciendo al genial Capablanca en la última partida del mundial, coronándose como nuevo campeón del mundo de ajedrez ¿Se repetiría la historia 80 años después? Pues no. Después de 12 largas partidas, algunas de casi de 7 horas de duración, ayer se decidió el campeonato del mundo de ajedrez con una serie de partidas rápidas, una especie de tanda de penaltis en la que el jugador que falla pierde. Imaginad una final del campeonato del mundo de fútbol entre Brasil y España que se decidiese de esta manera. Las urgencias de los hospitales se colapsarían por ataques de ansiedad, coronarios… Sin que tengamos constancia hasta ahora de ningún infarto, ayer se vivieron momentos de una tensión extrema en la urna de cristal en la que se jugaban el título mundial Carlsen y Karjakin (y el reparto del millón de dólares en premios) y entre los millones de aficionados de todo el mundo que seguíamos las partidas en directo.

La primera partida terminó empatada, a ambos se les notaba el nerviosismo y el miedo a arriesgar. La segunda partida fue un breve resumen de lo que fue el comienzo de este campeonato. Carlsen consiguió una ventaja sobre el tablero, tenía todo a su favor para lograr la victoria pero Karjakin encontró de nuevo la única defensa posible, una genialidad, que le garantizaba el empate. Y en la tercera partida se vio al verdadero Carlsen, al que muchos habíamos echado de menos durante el campeonato. Atacó con todas sus fuerzas, jugó como sólo él sabe hacerlo, arriesgando, innovando y sacando ventajas imposibles, consiguiendo ganar la partida. En la cuarta y última, a Karjakin sólo le valía ganar con negras para empatar el marcador. Imaginad un último córner en un partido de una final del Mundial de fútbol en el que el guardameta, en el tiempo de descuento y a la desesperada, sube al área contraria para intentar rematar un gol que daría el empate a su equipo.

Karjakin salió a por todas, con una agresiva Apertura Siciliana (primera vez que se utiliza en este Campeonato). Carlsen se defendió bien y en un contraataque, con la portería rival vacía, consiguió ganar la partida con un remate espectacular.

Se prolonga el reinado de Magnus Carlsen. Durante 2 años asistiremos a guerras y combates entre todos los demás ajedrecistas del mundo para conseguir ser el vencedor entre los demás, el único elegido que intentará destronar al rey en la batalla por la corona y el trono ajedrecístico de 2018. Desde hoy mismo la guerra por el poder ha comenzado.

Pedro M. Vicente, profesor de ajedrez.

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Penúltima partida del Mundial. Karjakin, jugando su última partida con piezas blancas abrió con e4, derivando nuevamente, en una Apertura española. Carlsen con negras evitó la línea más conservadora de esta apertura, la variante berlinesa, que lleva a posiciones cerradas y poco ambiciosas (un “muro de Berlín”) y que da a las piezas negras bastantes posibilidades de empatar (que no de ganar).

En cambio, Carlsen se lanzó al ataque, abriendo líneas y sobre todo, rompiendo el centro del tablero con su movimiento 19, como un lanzamiento contra una una configuración de bolos, llevando la partida a una posición compleja y favorable en la que Karjakin otra vez tenía que calcular mucho para encontrar la defensa adecuada. Y como ha sucedido en otras partidas,la encontró, consiguiendo llevar la partida a un final de tablas por jaque perpetuo (repetición indefinida de jaques sin que el otro jugador los pueda evitar. El jugador que da jaque, puede reclamar las tablas) y dejando el marcador en 5,5 – 5,5.

Sólo queda una partida, una única bola de partido para ambos, para ser proclamado campeón del mundo de ajedrez. En caso de empate en la última se jugarían una serie de partidas rápidas , una especie de tie break, una ruleta rusa en la que todo puede pasar, partidas en la que priman más los reflejos y la rapidez mental que las preparaciones estratégicas. Adjunto un vídeo de minuto y medio para ver la intensidad de este tipo de partidas. La mano (y la mente) es más rápida que el ojo.

https://www.youtube.com/watch?v=GL-uWmw4YMA

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